El primer ministro británico entró apurado a una café e intentó ordenar con prisa. “Estoy atendiendo a alguien más”, le respondió la empleada, que lo hizo esperar 10 minutos. Ourrió en Plymouth, Inglaterra, cuando el premier se dirigía a un acto por el día de las Fuerzas Armadas. Según reportó Mail Online, Cameron decidió hacer una breve parada en su viaje para tomar un café.

“¿Tiene café para llevar?”, preguntó mientras otros clientes esperaban. Sheila Thomas, quien se encontraba detrás del mostrador, respondió como lo hubiera hecho cualquier mesera: “Estoy sirviendo a alguien más”.

Cameron esperó allí durante 10 minutos. Entonces, sus colaboradores se ofrecieron a comprarle un café en la panadería que se encontraba al lado. Ya afuera del lugar, el primer ministro disfrutó de los primeros sorbos de café en la vereda. Pero los transeúntes lo reconocieron de inmediato.

Cameron volvió a entrar luego al negocio de Thomas y ella le cuestionó haber comprado un café en otro lugar. Y fue allí que un cliente le hizo notar de quién se trataba. Todo terminó con un amable apretón de manos. Se trata del segundo momento incómodo que el premier británico vive en un café. El año pasado, debió disculparse con una mesera por irse sin dejar propina.

 

Fuente: Infobae.com

 

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